Al otro lado del ojo de la aguja
Puerta entreabierta
32 losas blancas... 34 amarillas
un espejo áureo
presagio de mala noche ;
pocas en mi haber.
Voy vengo voy vengo
en el sol me encuentro.
Para Juan
Ea, la ea, mi niño ea.
Este niño chiquito,
No tiene madre,
lo crió una gitana,
lo tiró a la calle.
Ea, la ea, mi niño ea.
Este niño chiquito,
no tiene cuna.
San José carpintero,
le va a hacer una.
Ea, la ea, mi niño ea.
Este niño chiquito,
No tiene madre,
lo crió una gitana,
lo tiró a la calle.
Ea, la ea, mi niño ea.
Este niño chiquito,
no tiene cuna.
San José carpintero,
le va a hacer una.
Juan, Mario: El abuelo Jerónimo también fue niño.
Madre... no me digas nada,
muy temprano, casi con el sol,
en la alborotada alegría de la calle
estaré en las límpidas sábanas.
Me sentaré, apacible, junto al "Charco Tomas",
ante la angosta realidad
de cuerpos desnudos
chapoteando en aguas cristalinas.
No me riñas, madre,
mis pantalones alejados
del zócalo de Juan Marín,
no sufrirán su afrenta.
No pasaré de la Plaza,
ni de la Posada
ni alcanzaré el Andén
Ni sentiré nostalgia del Puente Nuevo,
donde jilgueros y chamarices,
libran felices aventuras